Cuando los calendarios que miden el tiempo se terminan, y nosotros nos despedimos del año convencidos del nuevo inicio de un ciclo que comienza, hacemos siempre un recuento de lo vivido, y volvemos también a prometernos nuevas metas, como cuando uno termina de tejer ese gorro que nos costó tanto trabajo porque decidimos aprender una nueva puntada, y que al cerrarlo, era difícil no cometer errores al contar los puntos y disminuir en cada vuelta en los puntos correctos, y tejes y destejes, hasta convencerte de que finalmente se ve como tú querías. Entonces y sólo entonces, te das permiso y comienzas a tejer ahora una bufanda, un suéter, o cualquier otra cosa que nos parezca más retadora, porque te sientes más preparada para el siguiente reto, y ahora recordarás con certeza donde hay que hacer las pausas, y como hacer las reducciones, o los cambios de puntadas para que el diseño nos salga a la perfección.
Los propósitos del Año Nuevo, dicen, hacer el recuento de lo vivido y de lo aprendido en el que despedimos con todas las mejores intenciones de comenzar esa nueva pintura, en ese lienzo limpio y perfecto que nos espera para volver a intentar ser los mejores pintores de nuestra vida, cada día piensa que es tu día, dice la canción.
Para los que sienten qué hay que comenzar de nuevo, esta época es como un regalo, la oportunidad de proponente ser mejor, usar ese lápiz que recién se afiló, y ese borrador que no tiene manchas o heridas que el uso les da.
Estrenar es una oportunidad sin paralelo, nos hace sentir que podemos intentar no volvernos a equivocar, aún cuando la experiencia nos dice que nadie es perfecto y que el camino a andar siempre tendrá obstáculos que quizás no sepamos superar.
Pero todo es parte de poder sentir que volvemos a comenzar.
Hagamos pues uso de este nuevo lienzo con las mejores intenciones de aprender a ser felices con nuestras decisiones, y con la absoluta certeza de que al cometer errores tendremos la sabiduría de enmendar, agradecidos de la experiencia que nos ha enseñado a ser más reflexivos, capaces de reconocer cuando hay que regresarse una vuelta o dos y corregir el punto que se nos olvidó cambiar, usar ese borrador para volver a trazar esa línea de nuestra nueva creación artística.
Feliz Año Nuevo, sigamos creciendo juntos.
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